TOTALITARISMO DEL SIGLO XXI

Hacia allá marcha Venezuela en lugar de avanzar hacia el socialismo del siglo XXI. O mejor, el intento de implantar el socialismo del siglo XXI ha desembocado en una nueva forma de totalitarismo y confiscación de los derechos humanos.

Sin negar que ha disminuido la desigualdad y que ahora el estado está centrado en atender a los más necesitados, es evidente que el estado Venezolano se convirtió en asistencialista, desatendió al sector privado y en general disminuyó el nivel de vida. Esto si atendemos a indicadores como la inflación, la escases y el desmantelamiento del aparato productivo. De buenas intenciones está empedrado el infierno, tal como sucedió en Rusia cuando la economía comunista colapsó en 1991.

En Venezuela, lo que se presentaba como una gran innovación social, el socialismo del siglo XXI, despilfarró el mayor nivel de ingresos por recursos  naturales en Latino América en los últimos 15 años, dejando una herencia cultural nefasta de asistencialismo sin retribución diferente al servilismo político, de lucha de clases llevada al extremo y destrucción de la economía.

La mejor forma de asistir a los más necesitados y disminuir la inequidad sigue siendo la creación de empleo económicamente sustentable, cuya principal función es del sector privado. Corresponde al estado el deber de contribuir a ello, entre otros, mediante un gasto eficiente en educación, salud, justicia e infraestructura, algo en lo que, a  este lado de la frontera, tenemos todavía mucho camino por recorrer.