SIN BANCOS NO HAY PARAISO

El total de cartera vencida al cierre del 2017 fue del 4.3% del total de la cartera y su
crecimiento anual el 37% según datos recientemente publicados por la
Superintendencia Financiera, gracias, entre otras razones a las facilidades para
renegociación permitidos por la circular externa 026 de octubre pasado. A pesar de la
mejoría en el último mes del año (a noviembre la cartera vencida fue el 4.5% del
total), y como el segmento de mayor crecimiento (más del 10% en el 2017) y
morosidad es el de micro consumo , pues atiende la población más vulnerable, cabe
recordar los recientes comentarios del FMI (no referidos específicamente a Colombia),
respecto al riesgo de un crecimiento desmedido del crédito a los hogares que pueda
desencadenar una crisis financiera.


Aunque el crecimiento de la cartera del sistema financiero fue del 2.1% en términos
reales en el 2017, en Colombia el hogar promedio debe $14 millones, que aún no
parece excesivo para la mayoría de los hogares, aun teniendo en cuenta que cerca de
dos tercios de estos viven con 2 salarios mínimos mensuales y para quienes la deuda
equivaldría a cerca de 10 meses de ingreso y, aun pagando tan solo un 10% del
ingreso mensual, la deuda sin intereses se pagaría en 95 meses, casi 8 años. Es decir
que una crisis financiera en Colombia parece remota ahora, más teniendo en cuenta
que al cierre del 2017 la cobertura de la cartera vencida es del 133%. 


Los políticos difícilmente controlarán el crecimiento del crédito pues saben que el
crédito facilita la vida de la gente. Queda entonces en manos del banco de la república
el control monetario a través de las tasas de interés que en reciente historia, creo ha
sido afortunada.


Hoy, regímenes autocráticos como Rusia y China aceptan la función de los bancos y
entidades financieras como fundamental para el crecimiento económico y, como la
felicidad entre más dure mejor, protegen el sistema financiero y reconocen que sin
bancos no hay paraíso.


En Colombia los bancos son cuasi - monopolísticos y desde la crisis de 1999 tienen
garantizado el rescate del estado, rescate de la entidad, que no necesariamente lo es
de los accionistas, como fue el caso de Interbolsa. El impuesto del 4 x mil rescató al
sector financiero en dicha crisis, pero se volvió permanente y para finalidades
diferentes, con lo cual, de presentarse una nueva crisis (algo remoto por ahora),
probablemente se duplique al 8 x mil. Un panorama nada alentador para el sector
productivo.