EQUIDAD PARA EL SECTOR COOPERATIVO

El sector cooperativo colombiano tiene un menor nivel de cartera vencida, pero un crecimiento mayor de la cartera en el último año comparado con los totales del sistema financiero, según información disponibles tanto en la Superfinancera como en la Supersolidaria. Dicho esto, los aportes de los asociados, en el caso de las cooperativas, son garantía del pago en un abuena proporción de las deudas

Por otra parte, desde la gran crisis financiera del año 1999 en que quebraron los tres bancos cooperativos de la época, se impusieron restricciones severas para las cooperativas de ahorro y crédito de tal manera que iniciar una cooperativa con posibilidad de captar ahorro en este momento es muy difícil (debe abrirse en un área donde no exista oferta de crédito). Esto es a todas vistas inequitativo frente al sistema financiero tradicional que goza de gran influencia y beneficios, lo cual no es remoto que sea, por tanto, inconstitucional. El gobierno puede regular y controlar, pero no debe favorecer a un sector en particular en perjuicio de la población de menores ingresos y del crecimiento económico general.

Son muchas las discriminaciones. El programa “Mi casa ya” que ofrece reducciones del 2.5% en la tasa de intereses del comprador no está disponible al sector cooperativo y las garantías por depósitos en FOGACOOP se limitan a $12 millones, versus $50 millones en FOGAFIN

Pedimos al gobierno que reflexione, pues en el mundo de hoy sin crédito no hay paraíso. Con crédito se pagan hasta los almuerzos y mercados, como es el caso de las tarjetas de crédito.

Las restricciones a las cooperativas que ya van a cumplir 20 años son un legado del miedo que nos dejó la crisis financiera del fin del siglo pasado y ya no corresponden a una necesidad de control, pues el control lo deben ejercer las superintendencias y debe ser igualmente severo para todos.

Tampoco parece que el sector bancario tenga miedo de competir en igualdad de condiciones con las cooperativas, pues la torta es muy grande y todavía hay mucho campo para crecer, sobre todo si los acuerdos de paz logran generar un mejor clima para los negocios, especialmente en el campo, donde todavía hay cientos de municipios donde faltan servicios financieros. Y si en países desarrollados como Alemania y Canadá, las cooperativas tienen más campo de acción que en Colombia, ¿cuál es el miedo?

Pedimos más libertad económica para las cooperativas, pero también más supervisión, al menos una equivalente a la que se ofrece en la SUPERFINANCIERA. Una buena y pronta supervisión favorece a los más eficientes. Y de eficiencia estamos muy, muy cortos en Colombia. El gobierno debe dar ejemplo de equidad con un trato igualitario al sector cooperativo frente al sector bancario.