INTERBOLSA

Cuando ya el mercado pueda, con espejo retrovisor, analizar el caso Interbolsa, probablemente los riesgos de liquidez y de contraparte aparezcan como las principales causas de su liquidación. Generalmente las empresas quiebran por incumplir pagos, lo que equivale a estar ilíquidas. Y la pregunta crítica para mitigar esto es cuánto dinero se debe mantener en efectivo para pagar todas las obligaciones a su respectivo tiempo. 

Un riesgo de liquidez mal atendido conlleva altos costos (intereses y otros) para obtener recursos, a pérdidas por venta de activos por debajo del valor de mercado, oportunidades de negocio perdidas y finalmente al incumplimiento de pagos que implica desprestigio (pérdida de confianza) y finalmente la quiebra. 

Se hace indispensable establecer una adecuada diversificación tanto en plazos como en fuentes de fondeo, contar con un análisis de brecha de liquidez / descalce de plazos y tasas, contar con adecuadas reservas potenciales tales como suficiencia de líneas de crédito (comprometidas), colaterales elegibles y títulos disponibles para repos, así como establecer planes de contingencia para crisis generadas por falta repentina de liquidez en el mercado o una reducción considerable de ingresos.

Algunas empresas necesitaran de una mesa de dinero que se encargue del manejo de tesorería y que ejecute las políticas y procedimientos establecidos en relación a la liquidez de los instrumentos (dependen del volumen de negociación de los mismos y de su participación dentro del total negociado en el mercado), la liquidez del mercado (la disponibilidad de fondos para cada instrumento) y la liquidez de los portafolios. Deben también establecerse adecuados indicadores de liquidez (comparativos).

El riesgo de liquidez está muy ligado al riesgo de crédito (o contraparte), pues la mala calidad de préstamos e inversiones normalmente desemboca en crisis de liquidez. El de crédito es el riesgo de pérdida debido al no-pago de un deudor o la posibilidad que un deudor incumpla las obligaciones acordadas. Deudor es cualquier contraparte de una obligación (cuenta por cobrar, préstamo, título valor, garantía, aval, depósito, derivado, etc…), que puede ser directa (capital e intereses) o indirecta (contingentes, compromisos…). En el lenguaje moderno, se habla del riesgo de contraparte o de incumplimiento generalmente en referencia al incumplimiento en contratos de derivados tales como Repos, tal cual en el caso de Interbolsa.

Las políticas de crédito / contraparte deben establecerse al más alto nivel y deberán tener en cuenta, entre otros, la independencia en el análisis y toma de decisiones, la delegación y segregación clara de funciones y limites de crédito y los reportes y políticas adecuadas de seguimiento sobre vencimientos, incumplimiento, mora, etc…

Síntomas claros de deterioro son las políticas de crédito laxas o que, siendo estrictas, no se implementan, las prácticas de “name lending” (prestar principalmente en base al buen nombre del deudor), fallas en el monitoreo macroeconómico en general y al desempeño del deudor en particular, poca atención a los riesgos implícitos en los productos, la excesiva relevancia a datos históricos estadísticos, la alta concentración de los portafolios y, finalmente, la ambición desmedida (prestar para ganar).La documentación crediticia y los requerimientos a los usuarios deben revisarse periódicamente ya que los formatos de pagarés, garantías, avales, cartas de comunicación con clientes, acuerdos de confidencialidad y otros pueden quedar desfasados frente a cambios regulatorios y costumbres.

En el caso de Interbolsa, la intervención y liquidación ya están en proceso. Sin embargo, se ha creado una parálisis operativa al impedir el acceso de una buena parte de los empleados a las oficinas, quizá bajo la presunción rutinaria de culpabilidad, aún vigente en nuestra cultura. No es fácil determinar, en estos casos, qué se puede seguir haciendo, pero experiencias pasadas hubieran permitido desarrollar un formato operativo de intervención y liquidación flexible que mitigue los traumatismos y riesgos implícitos en estos procesos. Esperemos que las próximas semanas se permita a los usuarios el traslado de sus acciones y la disponibilidad de los fondos. 

La cuerda se rompe por la parte débil y las casas de bolsa son un punto débil de los sistemas financieros, entre otros, por al alto costo del fondeo (no pueden captar depósitos gratis como la banca) y por el manejo de productos de alto riesgo como los repo. Acordémonos de Lehman Brothers en el 2008 y que esto nos sirva para implementar controles al riesgo.

Tendríamos que andar a gatas para no caernos. Sin embargo, no se trata de paralizarnos. Las buenas prácticas de gobernanza exigen que al más alto nivel (Junta Directiva, Consejo Superior o como se llame, y en donde radican responsabilidades penales y fiscales), se establezca una cultura de cumplimiento que permee toda la organización. Para esto es crítico contar con comités de control interno y riesgo.

El riesgo no lo podemos eliminar, pero debemos aprender a vivir con él, mitigarlo y controlarlo. Elaborar un mapa de riesgos de la empresa proveerá una visión de conjunto para aplicar correctivos adecuados y contribuirá a implementar una cultura de riesgo donde todos en la empresa estén comprometidos.