EL LIDERAZGO POR COSCORRÓN

No estoy seguro si Vargas Lleras fue quien empezó este tipo de liderazgo, o si fue Trump con sus coscorrones por twitter, pero lo cierto es que el autoritarismo siempre ha existido y hoy abundan los líderes de ese estilo, como el ruso Putin, el turco Endorgan, Castro en Cuba y nuestro vecino Maduro, sin mencionar los jefes de estado de Korea del Norte, los países árabes y China.  Ni siquiera la cultura se escapa al autoritarismo. Basta con mirar a algunas religiones, una actividad considerada por algunos estudiosos la máxima expresión cultural de la humanidad, donde la intolerancia de algunos genera terrorismo.

 

Ahora que entramos en un año electoral, no está de más recordar a Aristóteles cuando decía que la virtud está en el medio y, por tanto, nuestro desafío como nación exige encontrar un líder que nos inspire a ser tolerantes y productivos al mismo tiempo. Dice el premio nobel de economía Paul Krugman, que la productividad no lo es todo, pero en el largo plazo es casi todo. Y aunque esa frase también tenga de fundamentalismo económico, también es cierto que, si en Colombia nos toma 5 horas lo que en países desarrollados hacen en una o dos horas, entonces la brecha que nos separa y la pérdida de competividad progresiva nos puede tornar inviables, por más valores culturales, magia salvaje y riqueza enterrada sin explotar tengamos o creamos tener. Y el mejor ejemplo de esto es nuestra querida Venezuela.

 

Así que, a pesar del realismo mágico, o precisamente por ello, en nuestra región el riesgo político aumenta proporcionalmente al desprestigio de la clase política, fruto de una mezcla y retroalimentación de ineficiencia estatal con corrupción. A tal extremo hemos llegado que algunos gobiernos se aferran al poder indefinidamente mediante artimañas como es el caso de Nicaragua y Venezuela.

 

Viendo lo que pasa en Venezuela, no se puede menos de recordar la historia del comunismo en Rusia, donde Lenin en diciembre de 1917 cerró la Asamblea Constituyente que no estaba de acuerdo con él, con lo cual vino la guerra civil que ganaron los Bolcheviques.

 

Los gobiernos de la región que no están de acuerdo con la amenaza de Trump de invadir Venezuela deben prepararse para las alternativas que vendrán, pues, Trump tiene un amplio arsenal de opciones a la mano, y tal como lo expresó el vicepresidente Pence, los EE. UU. no se van a quedar de lado ante los acontecimientos en Venezuela.

 

En Latino América, desde la revolución mexicana de 1910, que siguió a los 31 años de dictadura de Porfirio Diaz, no hemos tenido conflictos bélicos de consideración. Ahora, sin embargo, la situación política y social al norte de Suramérica está tan alterada que lo peor parece estar por venir.