CANAL DE PANAMÁ, UNA OPORTUNIDAD PERDIDA PARA COLOMBIA

Se conmemora por estos días los cien años de la inauguración del canal de Panamá y en Colombia podemos lamentarnos de la oportunidad perdida que significó la separación de Panamá unos años atrás de la construcción del canal, cuando el Congreso Colombiano negó la ratificación del tratado Herrán – Hay con los Estados Unidos y que hubiera permitido la construcción del canal.

La reacción de la provincia de Panamá fue buscar la independencia por todos los medios como único camino para superar la pobreza y el atraso. Seguramente una combinación de factores como el patriotismo, la falta de comunicaciones (el desplazarse a Panamá tardaba más de dos semanas), el aislamiento internacional del país y la desventajas con la contraparte (Estados Unidos), impidieron al congreso Colombiano hacer un análisis profundo y objetivo del costo beneficio que suponían los riesgos y las oportunidades implícitas en la construcción del canal.

El riesgo era perder Panamá. Las oportunidades eran inmensas: contar con un canal interoceánico y desarrollar una región fronteriza abandonada del poder central. No contaba Colombia con conocimientos de ingeniería, ni recursos para desarrollar tal proyecto. Aún hoy, seguimos estudiando proyectos como el metro de Bogotá, donde hasta para tapar huecos incurrimos en sobrecostos, corrupción e ineficiencia. Y ni para qué hablar del atraso en construcción de carreteras del orden nacional.

De no haberse independizado, Panamá probablemente estaría en el nivel de desarrollo de Buenaventura o Quibdó.

Elaborar un mapa de riesgos, que incluye evaluar los costos y beneficios (oportunidades) de los riesgos, contribuye a hacer el país sostenible a través de un proceso que permite mitigar los riesgos y maximizar las oportunidades.