UNA REFORMA TRIBUTARIA MÁS

La recién anunciada propuesta de reforma tributaria por el nuevo ministro de hacienda ojalá que no enrede más los impuestos. La reforma del 2012 creó el CREE, el IMAN y el IMAS que solo duraron hasta la siguiente reforma (2016) cuando se creó el sistema cedular, el cual seguramente será al menos enmendado, sino eliminado ahora. En cuanto al impuesto a los dividendos creados con la reforma del 2016, el partido Cambio Radical presentó al congreso durante la segunda semana de este mes su propuesta de reforma que incluye la eliminación de estos. Parecemos improvisando o tanteando fórmulas cada vez más enredadas para solucionar los problemas fiscales del país.

El Dr. Carrasquilla, ministro repitiente de hacienda, tendrá sus propias ideas y su larga experiencia esperamos le permita presentar proyectos de ley más duraderos. Me parece bien su idea de reducir impuestos a las empresas, peo en todo caso debe mirarse más la tasa efectiva que pagan las empresas, pues el contribuyente, sea natural o jurídico siempre buscará la forma de pagar menos.

Nuestras reformas tributarias han logrado desarrollar la industria de la consultoría tributaria por la necesidad imperativa de los contribuyentes de conocer la cambiante y confusa normativa. No sorprende que el rubro de mayor crecimiento económico durante el segundo trimestre del año sea el de actividades profesionales, científicas y técnicas, el cual creció 6.6% en el período. Desconsuela gastar tiempo y dinero para aprender enredados esquemas tributarios de muy poca duración, un ejercicio, por otra parte, eventualmente innecesario si la tarea se hiciese bien desde el principio.

Aunque descabellado, algunos pensarían entonces en encargar la reforma de nuestros impuestos a expertos del exterior que fueran más objetivos. Otros desearían que, en algún momento, por ahora distante, la inteligencia artificial y la minería de datos (el gobierno los tiene todos) provean fórmulas automáticas de medir y tasar los impuestos de tal manera que se simplifiquen los trámites y se haga un recaudo eficaz.

Todos reclamamos eficiencia y simplicidad por parte de las tres ramas del estado (ejecutivo, legislativo y judicial) como imperativas para mejorar nuestras condiciones de vida y avanzar por la ruta del progreso con equidad. El riesgo de lo contrario es enredarnos cada vez más, limitar el potencial del país y desestimular a los inversionistas propios y extranjeros.