COPA MUNDAL SIN TRUMP

Los eventos deportivos nos recuerdan la capacidad del hombre y el placer que le produce competir en equipos siempre y cuando el acceso esté abierto a todos a través de un proceso de competencia, se compita bajo reglas comunes preestablecidas y se sancionen las infracciones a las normas, como principios básicos de convivencia. 

En el comercio internacional todos los países competimos bajo las reglas acordadas en la organización mundial de comercio (OMC), pero ahora Trump, alegando razones de seguridad nacional, busca imponer sus términos y condiciones al mundo entero con miras a disminuir su déficit comercial crónico.

Estados Unidos ha sido la potencia hegemónica mundial en lo económico, político y militar, desde el fin de la II guerra mundial en 1945 y las recientes medidas de Trump parecen reflejar el miedo a perder ese estatus ante el surgimiento de China como competidor global. Y, aunque EE.UU. aún mantiene la delantera en la industria militar y de comunicaciones, el tamaño de China y su sistema político unipartidista presagian un creciente enfrentamiento, por ahora en lo comercial.

La guerra de los boxers en la cual participaron seis potencias occidentales (incluyendo EE.UU), Japón y Rusia, finalizó en 1901, y marcó un nuevo acercamiento a China caracterizado por el fin de las ambiciones colonialistas sobre China por parte del occidente.  Trump parece ahora querer imponer sus condiciones comerciales para limitar la expansión China según su política de mantener ventajas amplias en lo militar como respaldo a sus imposiciones comerciales.

La carrera armamentista, por otra parte, parece tomar nuevas fuerzas. En EE.UU. continúa el desarrollo de armas láser sobre todo en miras a asegurar el control del espacio. Trump, adicionalmente, creó recientemente una nueva área de las fuerzas armadas, la espacial, para sumar a las tradicionales de ejército, aviación y naval. Putin, por su parte y poco antes de su reciente reelección, expuso nuevas armas intercontinentales que no dejan duda de una total y mutua destrucción en caso de una guerra nuclear.

Los grandes imperios necesitan enemigos reales o ficticios. El FBI y otras agencias de seguridad en EE.UU. creen en la superioridad cibernética de Rusia y la acusan de interferencia en el proceso electoral de EE.UU. Y Rusia que en el siglo XIX fungió como el policía de Europa con un ejército de más de un millón de hombres, aún no renuncia a considerarse una potencia mundial e interviene donde ve sus intereses afectados como en Siria.

Para los latinoamericanos, el riesgo es no acelerar la unión comercial, sin una moneda común y bajos niveles de intercambio comercial comparados con otras regiones del mundo. La reciente reunión de la Alianza del Pacífico y Mercosur, sin embargo, aumentan la esperanza de mejores días frente a la turbulencia geopolítica y comercial que se avecina.

Finalmente, todos disfrutamos la copa del mundo sin la participación de países tan importantes como EE.UU y China que fueron vencidos en justa lid.