OPORTUNIDADES: RENOVACIÓN DE LA CLASE POLÍTICA

Con la pasada elección de mayo 27, se confirma el avance del proceso de renovación de la clase política iniciado en los últimos 5 años aproximadamente. Hay una nueva fuerza mayoritaria, el Centro Democrático que ahora compite con los partidos tradicionales. Igualmente, es muy positivo el avance de los verdes y la lista de la decencia. Y aunque la renovación es incipiente, todos somos bienvenidos y me incluyo porque voté por quienes considero los más ordenados y disciplinados y con mayor probabilidad de adelantar el progreso del país.

Como dice el candidato Duque, “la seguridad no es de derecha ni de izquierda, ni el emprendimiento, ni la equidad”. Podemos añadir que tampoco lo son la salud, ni la infraestructura y mucho menos la justicia. Un estado fuerte es condición indispensable para que sobreviva ese estado, no importa que denominación política diga aplicar el estado.

Por otra parte, ¿qué más podemos aprender de las recientes elecciones? Sin duda, la consulta interpartidista dio visibilidad a los dos grupos que se presentaron, cuyos candidatos resultaron los mejores opcionados a la presidencia.

Se logró también una mayor participación de los electores, aunque el fenómeno puede atribuirse a la polarización. Surge la inquietud de cómo incentivar al futuro una mayor participación, para que al aumentar el total de votos sea más difícil a los corruptos elegirse mediante prácticas clientelistas y compra de votos. La burocracia captiva ha sido tradicionalmente una fuente de votos, cuando la respectiva administración o mando medio pide a sus subalternos conseguir votos por el candidato “dueño”, en ese momento, de la entidad respectiva. 

Hoy trabajar en el sector público es, generalmente, más atractivo que trabajar en el sector privado, pues salarios y otros beneficios son mejores en el sector público (al menos, creo, en los niveles salariales medio y bajo). Consecuente a esto, lo menos que se puede pedir es la obligatoriedad del voto para quienes se postulen a ofertas de trabajo y licitaciones del sector público. El riesgo es que ese mercado de votos “cautivos” del sector público se incremente con esta obligatoriedad. Sin embargo, es probable que el beneficio de hacer obligatorio el voto sea mayor a dicho riesgo, porque el universo de los potenciales aplicantes a trabajos del sector público será siempre mucho mayor que el de los realmente contratados por este sector.

Juan Gómez                                                                                                              mayo 31, 2018