MAPA DE RIESGOS DE LA DIAN (Parte III)

Tal y como lo comentamos en el año 2013 en nuestro blog de octubre 8 (Parte I) y 13 (Parte II), la DIAN “cumple una función crítica, sin el adecuado funcionamiento de la cual el Estado Colombiano no podrá cumplir sus metas y planes de integración social, reducción de la pobreza y crecimiento sostenido, entre otras. Los contribuyentes también se desmoralizan cuando ven lo que pasa en la entidad encargada de los recaudos tributarios, que debería ser modelo de transparencia, simplicidad y eficiencia.”

Tristemente, por las recientes declaraciones del presidente de la ANDI Bruce Mac Master en entrevista con Yamit Amat publicada en el diario EL TIEMPO del 22 de diciembre pasado, en la DIAN existen grupos delincuenciales. Esto nos lleva a pensar que el riesgo de corrupción no ha sido suficientemente diagnosticado ni atendido con acciones pertinentes.

Las nuevas facultades extraordinarias al director de la DIAN incluidas en la reciente Ley de Financiamiento también implican un riesgo muy grande, pues aumentar la plantilla de personal sin contar con un nivel de eficiencia que permita incorporar los nuevos empleados puede resultar en mayor ineficiencia y corrupción. La burocracia, bien sabemos todos, es un monstruo de mil cabezas que devora todo a su paso. La nómina actual, a juzgar por los resultados, no parece la más indicada para modernizar la entidad y años de desidia no preparan a nadie para un cambio productivo.  

Para la muestra hay muchos botones, pero el más reciente es la eliminación en la reciente ley de financiación del sistema cedular para personas naturales, una confesión vergonzosa que el gobierno y la DIAN se dieron un tiro en el pie cuando en la ley 1816 del 2016 se implementó dicho sistema que permitió fraccionar las rentas, cuyo resultado fue un menor pago de impuestos para algunas personas naturales. ¿Cuánto costó ese error y quién fue el responsable? ¿Se corrieron los modelos que hubieran indicado la inconveniencia de establecer dicho sistema en el año 2016?

Muchos lo han dicho: la DIAN es la empresa más grande del país y sin su eficiencia y transparencia no tendremos los recursos suficientes, sin los cuales nos veremos abocados a pagar cada vez más impuestos. La actual tasa impositiva para empresas en Colombia es alrededor de tres veces la tasa de los países de la OCDE de alrededor del 22%.