JUSTICIA, AMOR Y PAZ

La gran mayoría quisiéramos eso para Colombia, tal y como pedimos cuando oramos: “venga a nosotros tu reino”, el cual, según los conocedores de la Biblia, consiste en un reino de justicia, amor y paz. Cercanos como estamos en Colombia a un acuerdo de paz, notamos que en ese trípode (del reino), la paz es la última, como un fruto maduro de la justicia y el amor.

Llegaremos a la paz cuando, después del ejercicio  de la justicia (así sea transicional), prevalezca el amor, es decir, la armonía, la equidad y el respeto por los demás, siguiendo como modelo el respeto a sí mismo.Es un largo camino, sin duda, el de aclimatar una cultura, primero de respeto y cumplimiento de la ley, como un mínimo vital del entendimiento entre todos, para luego construir comunidades donde, por encima de la ley, nos ayudemos y seamos solidarios.

Más importante que la paz colectiva, es la individual, sin la cual no puede darse la colectiva, pues cómo podrán los (individuos) violentos alcanzar la paz si antes no se pacifican a sí mismos?. Por esto cada uno debe proponerse, primero ser justo y, segundo, amar al prójimo como a sí mismo, con lo cual alcanzará la paz.

Por eso la paz debemos construirla desde la familia, la gran escuela de la vida donde aprendemos los valores fundamentales del respeto y del amor. Allí debemos aprender el lenguaje de la paz, mediante el uso adecuado de la palabra, es decir, usar nuestras palabras impecablemente, el primero de los cuatro acuerdos de la cultura tolteca, que nos ha transmitido el Mexicano Miguel Ruiz en el libro Los Cuatro Acuerdos.