CLAVES PARA LA FELICIDAD

¿Cómo podemos mitigar el riesgo de ser infelices? Como humanos siempre somos frágiles y estamos expuestos a cometer errores que nos generan sufrimiento, angustia y estrés. ¿Entonces, cuál es ese factor mitigante crítico que también sirva a jóvenes y niños que estén bajo nuestra responsabilidad y a quienes podamos orientar al respecto?

Veamos algunos factores mitigantes que contribuyen a reducir el riesgo de ser infelices:

  1. Desarrolle la inteligencia emocional, para lo cual conózcase a sí mismo mediante el autoexamen diario de sus emociones, reacciones, sentimientos y acciones.  Solo ese conocimiento le irá permitiendo modelarse a sí mismo y controlar lo que esté a su alcance controlar, que son sus propios actos y emociones, pues muchos eventos están fuera de su control y solo la forma de reaccionar ante ellos está bajo el suyo.
  2. Desarrolle sus habilidades para aprender, lo cual le proveerá la flexibilidad necesaria para adaptarse a un mundo siempre en evolución. El estudio, entrenamiento y en general el esfuerzo persona valen más que la inteligencia y, por tanto, nada reemplaza dicho esfuerzo.
  3. Haga del servicio a los demás el motor de toda su vida, en la familia, el trabajo, la vida social y también la política (de la que todos somos también responsables, pues todos pagamos los errores que los políticos cometen contra la sociedad). El servicio es la gran oportunidad de vencer nuestra tendencia natural (parte del instinto de conservación), al egoísmo y a vivir centrados en nosotros mismos. Emprender todas las actividades como servicio nos dignifica.
  4. Mire las coyunturas difíciles como retos y oportunidades, más que como problemas. Toda situación de riesgo trae oportunidades y posibles beneficios que se han de explorar.
  5. Más que un estado de felicidad o la meta de ser feliz, concéntrese en el esfuerzo continuo de satisfacer sus necesidades mediante el trabajo y el servicio diario como contribución a su propio progreso, el de su familia y su país.

Finalmente, complemente todo lo anterior con experiencias y emociones positivas como el amor, la cultura y la religión, pues no solo de pan vive el hombre. Como seres sociales que somos, el trabajo, la familia, el país y la religión (o cultura en general) generan los soportes básicos de nuestra estabilidad emocional.