EL MIEDO Y LA INSEGURIDAD SON EL RESULTADO DE RIESGOS MAL ENTENDIDOS O MAL ATENDIDOS

En el ambiente actual de crispación principalmente como resultado de una nueva forma de hacer política marcada por una mayor independencia entre legislativo y ejecutivo, tal y como se evidenció con la decisión presidencial de presentar objeciones a la ley estatutaria de la JEP y la negativa del congreso a aceptarlas, se ha incrementado el coro de pesimistas que pronostica el fin de nuestra democracia, exagerando los defectos de la contraparte (léase opositor o contrincante político), una práctica, por lo demás, bastante frecuente en el mundo. La política es demasiado importante y basta con observar las enconadas batallas que se libran entre amigos y enemigos de, por ejemplo, Trump y el Brexit, para comprender mejor lo que acontece en casa.

A nivel global, la reciente guerra comercial desencadenada por EE.UU. ha enrarecido el ambiente de cooperación y disminuido el multilateralismo como medios para lidiar con diferencias entre las naciones. Y aún peor, a nivel local, debido a los largos años de violencia, tendemos a deshumanizar a los oponentes para demonizarlos, no obstante que todos somos mezcla de ángel y demonio.

Guerra hemos tenido desde las cavernas y la historia podemos mirarla como una sucesión de guerras interrumpidas por períodos de relativa paz o, al contrario, una sucesión de progreso y civilidad interrumpido por períodos violentos. Yo me inclino más por lo segundo. Aristóteles afirmaba que nada violento (contra natura) perdura. El deseo de sobrevivir con bienestar siempre prevalecerá en el largo plazo.

Como consecuencia de lo anterior, nuestros niveles de miedo e incertidumbre se acrecientan. Sin embargo, aún el miedo a la muerte se mitiga a través de la religión y la filosofía que nos ayudan a construir esperanza, sin las cuales el lastre de la vida se volvería aún más pesado. Igual es en lo económico, donde la mejor forma de mitigar los riesgos es estableciendo una cultura empresarial donde se identifique, evalúe y se gestione el riesgo.

 Juan Gómez                                                                                                             Bogotá, Julio 2, 2018